Calzado ortopédico a la medida. ¿Porqué y Cómo?

Pueden ser muy diversos los motivos de que alguien busca calzado individual: enfermedades que causan que los pies son deformes (artritis, diabetes, polio entre otras), secuelas de accidentes del trabajo o en el tráfico, condiciones congénitas (pie equino varo, parálisis cerebral infantil por ejemplo). Para poder hacer este calzado elaboramos primeramente hormas individuales que corresponden con las características de los pies. Sobre las hormas hacemos plantillas con sus soportes, aumentos, lo que sea necesario para mejorar el funcionamiento, y sobre el conjunto de hormas con plantillas elaboramos los prototipos y el calzado definitivo.

Calzado semi-ortopédico. ¿Porqué y Cómo?

Zapatos semi-ortopédicos se hacen particularmente para personas con pies sanos, pero con un tamaño especial. Por ejemplo, muy grande, ancho, estrecho o pequeño. También es útil cuando uno tiene que usar u aparato ortopédico con lo cual el calzado regular no queda. El calzado es elaborado sobre hormas estándares, su modo de producirlo es enteramente individual.

Y ¿qué sobre estilos, y colores?

Nuestro fin es hacer zapatos que sean atractivos para ser usados. Significa que buscamos hacer estilos y colores de su gusto, siempre y cuando el pie lo permite (estilo) y cuando conseguimos pieles de buena calidad (colores y texturas).

¿Cómo saber cuál es un buen calzado?

La invención calzado es un beneficio en la vida moderna donde caminamos prácticamente todo el tiempo en terreno duro. Pero el calzado a la vez puede ser una tortura para los pies. Seguido nos preguntan cuál es un buen calzado. De hecho les respondemos sencillamente con "un buen calzado es un calzado que queda bien". Ni más ni menos. Obviamente hay mucha diferencia en la calidad de las diferentes marcas, tanto en cuanto a las hormas como en cuanto al material usado. En general podemos decir que materiales naturales como piel, cuero y lonas (algodón) son más aptos para tener un buen ambiente para nuestros pies: provocan menos sudor y proveen una mejor ventilación. El malestar que puede provocar el material del calzado se limita a daño a la piel: hongos principalmente.

Sin embargo las características de las hormas pueden ser fuente de problemas mucho más graves y en ocasiones irreversibles.

Si el calzado provoca el pie en una posición forzada, no natural, puede dañar a las estructuras de los pies. Eso cuenta para la altura del tacón y para el modelo de la punta. Si se usa tal calzado intercambiando con calzado "pie amigable" no pasa nada. Lamentablemente hay bastantes personas que usan constantemente calzado hecho en hormas mal diseñadas, causando a lo largo deformaciones de los pies. Todo eso ya cuenta para personas con pies sanos, y cuenta aun más para gente con problemas en los pies o en la marcha. Es importante que caminemos. Si enfermedades o condiciones en los pies o piernas nos impiden caminar, es esencial investigar si calzado especializado puede contribuir a que volvemos a caminar.