Si las piernas no tienen el mismo largo puede ser necesario agregar altura en el zapato del lado corto. Pequeñas diferencias menos que 1 cm pueden ser aceptados sin corregir siempre y cuando la persona no presente dolor. En todos los casos donde sí tenemos que intervenir, buscamos nivelar a la persona de tal manera que no llame la atención que el zapato lleva un aumento.
Obviamente a veces la diferencia es tan grande que no es posible disimularlo: se nota el aumento. Eso puede ser difícil de aceptar. Pero seamos honestos: si la diferencia es grande de todos modos llama la atención debido al modo de caminar. Si adaptamos el zapato con la altura correcta, matamos dos pájaros en un tiro: el cliente caminará más naturalmente y habrá menos desgaste por estar nivelado.
No hay una receta estándar que aplica a cada caso ya que contamos con varios aspectos del asunto: ¿cuánto es la diferencia? ¿qué tipo de calzado usa el cliente? ¿es niño o adulto? ¿trabaja?
Tomamos en cuenta todos estos aspectos para que logremos el mejor resultado posible.